jueves, 18 de septiembre de 2014

Una escena simple que se muere



Trato de cambiar el canal
pero todas las señales vienen de vos.
Apago todo lo que puede apagarse,
la mirada, comisuras, luces,
solo para intentar dormir, y aún escucho...
un zumbido de lado a lado sembrado
muy, muy parecido a mi respiración,
Perezoso un hormigueo desparramado,
casi apuñalado por la espalda,
se entretiene y baila..... allí
donde todo cae y vuela
donde el cine nos espera.

Puertas abiertas, vidrios bien limpitos,
tienes la impresion a flor de piel
de haberme visto pasar, y es !que si!.
Como digo... todas las señales vienen de vos....
ese enrevesado zumbido
muy, muy parecido a tu respiración.
como las hormigas en mi espalda,
y tus manos bienvenidas.
No es el viento, mi querida...
cierra bien la puerta,
se estremecen las cortinas.

domingo, 31 de agosto de 2014

Crimen




El mismo lugar, con otro puñaL
Sangra mi quietud, vuelve a recordar
Llevas la impresión, de quererme matar
La coartada de tu boca humeando....
Es el cigarrillo mas deseado.
Ya lo sabes bien, este es tu lugar
Dibujé siluetas blancas en el piso
Solo para no tentarme......

Vuelves a decir " alguna duda razonable"
Trato de escapar, solo para que me busques
Sabes bien, mi forma de amar es un indicio
de la desesperación,por encontrar algún culpable
A veces sueles ser mas generosa.....
como cuando me declaras inconsciente
Cada vez que intento suicidarme entre tus manos

El mismo lugar, la escena perfecta
para un criminal que solo quiere verte.

jueves, 28 de agosto de 2014

El mundo quieto


Todo detrás de vos se mueve,
ahora! rápido y sin descanso,
de alguna manera estar ahí
ya no es lo mismo, donde sea...
bien o mal todo queda detrás,
seguiremos recordando
hasta el final que hay más...
hasta el final, rápido y sin descanso.

El espejo de nuestras risas enfrentadas
de las ausencias obligadas....
nada quedará igual que ayer y mañana...
despertar invisible,
Atravesados a destiempo,
cruzados o enfrentados
en la lejanía que mueve al tiempo...
siempre.

martes, 26 de agosto de 2014

Hoguera



Y es la pena ausente
la que golpea a mi puerta,
prepararé sus huestes
para buscar mi condena,
la condena que se sabe errante...
ya que peores acompañantes
han seguido mi huella.

La de mis miedos,
la de mis aciertos....
todas se han borrado
entre las noches quebradas
y la luna constrictora...
huelo sueños en el humo,
clavados como colmillos:
palabras en mi pecho
envenenadas con tu nombre.


Quieta!



Quieta!

metáfora del aire
invisible y en todo,
entre la luz del río,
entre las estrellas,
guardo atardeceres robados
que en algún lugar
te han visto.

Quieta!

tus pasos tibios
muerden el silencio,
devorador eclipse
de todo el mundo...
la parte que nos toca,
hacia donde cruzaste....
a la tierra va tu sombra.

Quieta!

Que las hojas,
no te tocan.
solo el viento
de tu esencia extrañable,
como un vaho caliente
sollozándole al invierno
el deshielo de tu cuerpo.

Quieta!

que las calles
hoy te nombran
entre tanto otro....
nunca encuentro tus ojos
olvidarme... solamente
por un tiempo
suele estar interrumpido...

Quieta!

En este desvelo,
partida y sin sentido,
suelo conseguirme tu cariño....
fugaz toco tu estela
soy el dueño de otro tiempo
en un frasco de vidrio
en la alacena.

lunes, 14 de julio de 2014

La última noche del otoño



A empezar por algún lado,
al borde del mar casi tierra,
ciudades raras extrañas,
muertos que hacen carga,
lastres en órbita incongruente.

Rescatar al primer insolente
habitante de las marismas
de sus alas añejadas, filosas
secretos empedrados,  llaves
que nadie más que uno atesora...

Dejar de contar las horas
que no caben en un día,
desarmar sus sueños de elefantes
y decir: Aquí estoy...
la sangre, la memoria agitada.

Lavar la niebla y la nada
desprovista en esa mirada trigueña,
regalarle una sonrisa a sus pestañas
cansadas, llenas de desesperanza,
un minuto de eternidad sin suspicacias.

Y seguir.... sin pedir ser recuerdo
aunque el olvido en tus manos
sea corto, tu amargura mi veneno,
vuela, vuela alto como si fuera
la última noche clara del otoño.
Dile a las palabras que no se callen,
al silencio que ayude y a los gritos que esperen,
que allá voy, o vamos, a seguir escribiendo.