miércoles, 27 de junio de 2012

Deja vú




Aún despues de abrir sus ojos, seguía viendo su sueño.
Intentaba despertar sacudiéndole los hombros pero
el otro Diego sólo murmuraba la espesura condensada
en el frío, como una melodía silente en el espacio.
Decía de borrosas figuras de la misma persona,
de un nombre translucido y sin alma, deja vu,
huella del viento estelar proveniente de su boca.
No quedaba otra más que empezar a vagar, porque
en su recuerdo, aún le quedaban esperanzas vanas.

lunes, 25 de junio de 2012

Eterno retorno



Mi eternidad es ahora,
ya vendrán otros a capear
tiempo que a mi ya no me sobra
porque el que vive sediento
entre sus ilusiones zozobra
cuando le toca despertar
perdido en el desierto

La Puerta



Una lugubre llovizna araña las ventanas
en el zócalo inerte la última hora,
Se abarrotan la puerta, los miedos
filigranas maltrechas del cielo
gritando a viva noche nombres
lugares caídos de otros lugares
que habitan historias bulliciosas,

imitan las rimas tumultuosas
que a veces solo saben a misterio
¿Oíste alguna vez de aquel silencio...
tamizado habitante entre las gotas?
lluvia sorda de momentos,
mirando a la aldaba solitaria
mojada en su infinita espera.

Y es esta entripada sortera
lo que queda de esta noche
mi última escalada menguante
que solo a la nada protege...
ni tu figura hecha distancia húmeda,
ni lo que a este corazon le queda
me voy  caracol moribundo
escapando a la tormenta...

No soy el dueño de tu mundo
mi luz... solo un recuerdo tras la puerta.

jueves, 24 de mayo de 2012

La ventana oxidada

La ventana oxidada

Desde la pequeña ventana oxidada, que por las tardes parece mecer el ambiente;
en una rara mezcla entre las plantas que la abuela de al lado con esmerada cadencia
despeja de marchitos (para que la luz llegue a su centro) y el viento
del norte cuando siembra su impaciencia antes de cada noche; miro en estos días
de Febrero como se confunden: mi habitación y mi dolor de cabeza.

Y es que la quietud aparente de este espacio ya no es relativa a nadie, a nada..
a mí... que como en un feriado sentimental ya no veo las formas mas allá del
recuerdo. Al menos este recuerdo que pasa siempre por las tardes.


Solía no entender cómo aquella planta podía no quedarse sin hojas, que aunque no tan diminuta, no era
lo suficientemente extensa. Por la anciana!, desde luego. Pero ¿cómo podía ser?
¿Cómo podía recordar a esa mujer sino mas que por sus tijeras? Pero... ¿todos los
días? En algún lugar, en algún momento debería quedar sólo un mustio desnudo. ¿Estaría ella ahí?
El pasillo, el viento, las hojas... aquella ondulada ventana oxidada?.

Y si ella viese al través este globo de carne consumiendose pensaría lo mismo.
Como podria ser, Tal vez. Mustio.
Y quien podría negarlo, ¿estaría realmente allí?
 Si no me viese... ¿significaría todo lo contrario?.
Sólo un relato que empieza a complicarse un poco, pero no lo suficiente aún.

Podrían decir que la ventana oxidada es parte de una pared, y del piso y de.... que importa
si es obvio que está quieta, que lo que ondonea son las hojas, el violaceo pelo desteñido,
o mal teñido, el viento. Pero es mi relato, y mi recuerdo. Si tan solo pudiese gritar
pediría un poco de agua, lo demás sería tan obvio tambien.

Horas contemplando las horas, la participación inconclusa del personaje que acaba de morir
mirando mas allá de la oscuridad que enmarca a los actores. Perlas reflejandose en la noche
estrellada del auditorio silencioso del desengaño.

- Se enfría la noche, los pétalos desparramados son como escamas de su alma. ¿Que espero ahora?
Si el sinsentido se ha dormido como un cristal enmudecido. Si el sentimiento palidece frente a lo que pasa.
El suelo hecho horizonte, la sangre desintegrada evaporandose en las cortinas.

Dime si estoy detras de la ventana ondulada, desafinado preguntando para que son estas alas.
- ¡Para qué son estas alas!
Que me iba a contestar..... si ya no estaba.

miércoles, 4 de abril de 2012

Itzel.... mi Itzel.




Pisando al sol
porque todo es sol en aguacal
cuando se está en medio de la nada
divisó un par de troncos que
podian servile de refugio,
si un refugio asi, pudiese serle de ayuda.
Jadeando y empalidecido por el miedo,
cayo sobre sus rodillas y el dolor,
un mero pinchazo en su conciencia, le recordó
que aunque no fuese una buena idea, tenía que parar.
Rápidamente cogió unas ramas y empolvó su marchito camino.
-Tiene que ser....
abrió su mano sin entender cuando había pasado.
Con la rojura que deja la muerte limpió su palma,
lentamente, como si un caracol moribundo escapase de la lluvia.
Y no habia lluvia. Miró su costado aguijoneado
lamiendo sus segundos, su huida...
la noche al fin parecería pereciendo.
- Tenía que ser...
Miró a las auroras despistadas,
de lugar y de hora perdidas sobre aguacal.
Reconoció su lucero,
su único sacrificio dibujado en el alma
y en aquella pequeña diadema.
el cielo se incendió de Itzel, mi Itzel.
(Continuará)

Telarañas




La ventana iluminada se ríe en la casa de cristal
a lo mejor el sortilegio entre sus cuadros secos,
relampagueen un ultimo encanto en el salón:
Una polvorienta maraña de caricias o te quieros,
que no serán mas que mobiliarios en el aire
la ultima reyerta de los fantasmas, lumbres!
pérfidas del hambre en los sonidos,
cristales rotos!, recuerdos malvenidos.
Dile a las palabras que no se callen,
al silencio que ayude y a los gritos que esperen,
que allá voy, o vamos, a seguir escribiendo.